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viernes, 23 de febrero de 2018
CELEBRANDO A DON BOSCO
- Por: Manuel García Villacañas
01/02/2018 - 187 Visitas


Los alumnos y profesores de Secundaria celebran el Triduo, la Eucaristía y el II Pregón, dedicados a San Juan Bosco

 La figura de Don Bosco siempre está presente en nuestra casa de Úbeda, pero aún más cuando llega el mes de enero. En los  "Buenos Días" de este mes se hace especial hincapié en su figura; oímos hablar de algún episodio de su vida, de alguna reflexión suya o de algún pensamiento en torno a él.  Más adelante, cuando nos acercamos a su fiesta del 31, se va notando en el ambiente de pasillos , aulas y patios, culminando todo  con el Triduo Escolar en la iglesia y la gran Fiesta Colegial y Eucaristía en su honor. 

Sin embargo este año ha sido especial por el hecho de cumplirse  60 años de presencia Salesiana en Úbeda, evento que hemos celebrado con una entrañable procesión que discurrió por las calles aledañas al colegio en la fría mañana del domingo 28.

 De todos estos intensos momentos vividos, quisiera subrayar el Pregón a Don Bosco, pronunciado por uno de nuestros chicos de Secundaria durante la celebración del primer día del Triduo, el pasado lunes 29 de enero.  Tras una breve presentación de su tutor, D. José González, que nos habló de su fuerte compromiso con la vida salesiana del colegio, Alberto Quiñones, de cuarto curso de ESO,  subió al ambón para dirigirnos estás preciosas palabras llenas de vida, recuerdos y agradecimientos, que os transcribo a continuación:

 

 Buenos días. 

          En primer lugar quiero dar las gracias a todos los  alumnos de la ESO que estáis aquí en este primer día de triduo, que como ya sabéis nos acerca más al día de nuestro referente, Don Bosco. 

          También quiero dar las gracias a todos los profesores, especialmente a los que han confiado en mí para esta tarea, que representa para mí un orgullo. Os aseguro que he puesto un trocito de mi corazón para que salga lo mejor posible. Espero que os guste. 

          Yo creo que las palabras que mejor definen a una casa Salesiana son: compromiso, sacrificio y corazón. 

          Aquí, desde pequeño me han inculcado muchísimos valores: estar alegre, ayudar siempre al prójimo, amar con el corazón… Al principio yo esto no lo entendía muy bien, ya que era muy pequeño y creía que los profesores lo decían por decir, pero… no fue así. 

          En la Etapa de Infantil, para mí el día de Don Bosco era un día de fiesta que nos sacaba de la rutina y yo veía a Don Bosco como personaje lejano del que todos hablaban, pero yo no entendía muy bien. A medida que avanzaba el tiempo, me di cuenta de que esos mensajes de los profesores tenían un valor profundo y que tenían un sentido. Fui creciendo al igual que mis compañeros y ya se notaba que cada uno cogía una forma diferente de ver el ambiente Salesiano. 

          Yo decidí seguir relacionado con este ambiente y acudía todos los viernes a los grupos de formación y al Oratorio. De esa época tengo recuerdos muy bonitos cuando sacamos en procesión a Santo Domingo Savio. Ése fue el cierre de nuestra etapa de Primaria. 

          Como es lógico, ha sido en Secundaría donde hemos descubierto el significado de la fiesta de Don Bosco y de su mensaje: “Que seamos buenos cristianos y honrados ciudadanos” y para ello, hemos contado con Salesianos pastoralistas muy auténticos y comprometidos: como Don Antonio Ortiz, ahora Paco Sánchez y durante mucho tiempo Diego Montilla. Ellos han sido nuestra primera imagen de Don Bosco en nuestra realidad cotidiana, ya que educan con el corazón.

           Don Bosco debía de ser así: trabajador, con mucho sentido del humor, alguien muy sabio y con un amor indescriptible hacia los jóvenes. Todos ellos  me han enseñado a valorar lo realmente importante y lo que tengo que hacer para ser feliz. 

          Todo esto se consigue gracias sobre todo al Oratorio, la gran creación de Don Bosco, un lugar donde los jóvenes tenían antes, como nosotros tenemos ahora, un  espacio lúdico y formativo lejos de los peligros cotidianos. 

          El ejemplo de Don Bosco y de nuestros pastoralistas ha hecho que me interesase por ese mundo, que antes disfrutaba como un niño y ahora disfruto como animador. No se puede describir con palabras la satisfacción que sentimos los animadores del Oratorio cuando estamos rodeados de niños y jóvenes participando en diferentes actividades, sanas y divertidas. Somos para ellos una referencia y nos muestran su cercanía y cariño con una sonrisa o, simplemente, con un gesto cómplice. Y tú tienes el sentimiento de que ese chico se va a ir muy contento a su casa. Pequeñas cosas que no valoraba, como la sonrisa de un niño,  te llenan de sentimiento y emoción. 

          … Y pensar que eso que hacía Don Bosco, alguien que lo dejó todo por los jóvenes, alguien a quien llamaban loco las clases altas de la ciudad y los sacerdotes por ocuparse de los jóvenes que no tenían un sitio donde comer, dormir y jugar,  más o menos lo estaba intentando hacer yo, a mi manera. 

          Os quiero decir una cosa, compañeros de Secundaria, concretamente a los de Tercero: el tiempo es oro y tenéis que aprovecharlo todo lo que podáis, porque luego será tarde. Vivid este Don Bosco, este 31, como si fuese el último. Os lo dice un chico que pasa su ultimo año en este maravilloso lugar. 

          También quiero recordar a los Antiguos Alumnos para que sepan que su casa va a seguir siendo esta, hoy, mañana y siempre, y que los echamos de menos en el día a día. Siempre tenemos ganas de que venga alguna fiesta grande para poder verlos y estar con ellos como siempre hemos hecho. 

          Y con todo esto quiero decir que se va acercando el final de esta etapa. Que dentro de nada estaremos haciendo mención a María Auxiliadora y sacándola en procesión, como es costumbre. Llegará  el momento más triste, pero a la vez el más bonito, que es el de nuestra graduación. Entonces le diremos adiós a un colegio que nos ha enseñado muchísimo, nos ha hecho madurar como personas. Diremos adió a un lugar, que yo considero como mi segunda casa. Un  lugar dónde ser un buen cristiano y honrado ciudadano es lo más importante.         

          Quiero desearles a mis compañeros, amigos y familia de cuarto de la ESO que les vaya bien en todo lo que hagan y digo como Don Bosco decía siempre: “Mi mayor satisfacción es verles alegres”. 

 

¡VIVA SALESIANOS y VIVA DON BOSCO!                                                                                

                                                                                                  Alberto Quiñones Madrid

 

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